viernes, 13 de marzo de 2026

PASCUA 2026 en el Parque Geológico de Aliaga


El Parque Geológico de Aliaga organiza durante el  fin de semana de Pascua 2026 visitas guiadas para toda la familia.

El Parque Geológico de Aliaga forma parte del Geoparque del Maestrazgo y  de las redes European Geoparks y Global Geoparks de UNESCO. En 2025, la International Union of Geological Sciences (IUGS) incluyó sus singulares plegamientos tectónicos en la lista de los “Segundos 100 Lugares” con un patrimonio geológico de interés mundial. Ese mismo año, el itinerario del Parque se equipó con nuevos paneles informativos, que permiten acceder a contenidos en la web mediante códigos QR.

De la mano de José Luis Simón, coordinador científico del Parque y profesor de la Universidad de Zaragoza, los participantes podrán adentrarse en antiguos mundos extinguidos, cuyo testimonio puede leerse en las rocas y en los paisajes. 

Están programadas dos visitas: 

- Una el sábado 4 de abril, para un público más familiar

- Otra el domingo 5 de abril, para aficionados más “expertos”. 

Ambas tendrán una duración de 3 horas,  de 10:00 a 13:00 h. El punto de partida será el Centro de Visitantes del Parque Geológico, situado a la entrada de Aliaga, junto a la gasolinera.


sábado, 17 de enero de 2026

SENO, ESTERCUEL, GALVE...Y EL SUBMARINO AMARILLO






El Villarreal C. F., “el Submarino Amarillo”, equipo de Champions,   acaba de ser apeado de la Copa del rey por el Racing de Santander, de Segunda División (cosas del torneo del KO). Fernando Roig Alfonso, con 2.100 M. de Euros de  modesta fortuna personal, es el presidente y máximo accionista del exitoso club de fútbol, desde la temporada 97-98, cuando el equipo asciende a Primera División. Desde 2006 es hijo adoptivo de Vila-real (Plana Baixa de Castelló) con poco más de 50.000 habitantes (tomen nota los zaragocistas). Fue presidente del club de baloncesto Pamesa Valencia, que actualmente está que se sale y fue un importante socio del Valencia Club de Fútbol. Es poseedor del 9 % de las acciones de la cadena de supermercados Mercadona, presidida por su hermano Juan, fue socio de la empresa Valmor (gestionaba la desafortunada y ruinosa Fórmula 1 en València) y es socio de  Renomar, del sector de energía eólica. Y, lo que aquí nos interesa, es el presidente y amo de la empresa de cerámica Pamesa, bastión de la “gran industria cerámica levantina”, domiciliada en el mismo municipio castellonense de Vila-real y ubicada en Almassora, que hoy explota 6 minas de arcilla -a cielo abierto, por supuesto- en tierras de Teruel.


Toda esta perorata patrimonial y deportiva erudito-wikipediana viene a plantear una propuesta especulativa no mercantilista, sino de pensamiento: elucubrar en torno a la aportación del sacrificio de nuestros paisajes -enormes cráteres y caries en nuestras montañas- al esplendor deportivo valenciano y al boato de la familia Roig. 


 Pamesa Cerámica está a la espera de nuevas autorizaciones de parte del Gobierno de Aragón, y teniendo en cuenta que la guerra en Ucrania -Putin nos jode de rebote-, de donde se importaba arcillas, ha desplazado la demanda de la empresa a lugares más próximos, Teruel sin ir más lejos, de donde obtiene el 40% de la que utiliza. Estas son las minas aludidas: 


1. Mina Val Royo en Jaganta, municipio de Las Parras de Castellote. Una de las más recientes.


2.  Minas Galve I (teóricamente restaurada),  Galve II y Galve III (VBB España S. A. fue su anterior propietaria).


3. Mina Demasías en Galve. Las tres anteriores y esta, para la extracción de arcillas rojas y arenas feldespáticas que surten a las fábricas de gres. Los camioneros que las  transportan son autónomos. El Ayuntamiento se encarga de reparar el camino de acceso a las minas. 


4. Mina Pilón en Mas de las Matas y Castellote, de arcilla blanca.


5.  Mina Elena en Estercuel y Gargallo. Se inicia en 2022. Es la más grande de la concesión Indiferente, tiene 23 años de vida útil de explotación por delante. Es de arcilla blanca. Abarca 80 ha. de terreno y de ella se arrancan 600.000 toneladas de arcilla anuales, por las que Pamesa paga 30.000 míseros euros anuales al ayuntamiento de Estercuel. Prometió crear ¡100 puestos de trabajo! Ofrecieron 1.300 euros por 9 h diarias a la gente del pueblo (“por destruir su propio paisaje”).


La juventud de Estercuel, herederos de los mineros del carbón local (Asociación Estercuel es Futuro), se opone a la continuidad de las explotaciones de arcillas. Llaman “Mordor” = ‘Tierra Oscura’ de El Señor de los Anillos a los bestiales desmontes. No quieren que la monumental Peña Santana (1000 m.) continúe desapareciendo conforme avanza la rapiña de tierras como ha ocurrido con la Costera.


La Sección n.º 2 de la Sala de lo contencioso administrativo del TSJA (Tribunal Superior de Justicia de Aragón) juzgará la legalidad de la explotación (ya avanzada) de Mina Elena, al admitir la ampliación del recurso interpuesto por Ecologistas en Acción contra la aprobación del proyecto, dirigido a la Dirección General de Energía y Minas del Gobierno de Aragón. 


La Plataforma de afectados por la minería de Teruel (PAMT) + Estercuel es futuro + Colectivo Sollavientos + Amigos del Patrimonio Geológico de Teruel + Plataforma Aguilar Natural + Ecologistas en Acción han suscrito un manifiesto, dirigido principalmente al INAGA (Instituto Aragonés de Gestión Ambiental) para denunciar el “agresivo impacto que numerosas explotaciones mineras están ejerciendo en el entorno de Estercuel y alrededores” y las deficiencias de los Estudios de Impacto Ambiental. 


Solicitan a los consistorios afectados la puesta en marcha de Los Planes Generales de Ordenamiento Urbano, para contrarrestar la indefensión en que se encuentra el territorio, mientras otros proyectos amenazan lo que queda del entorno local, incluido el monasterio del Olivar, Bien de Interés Cultural (BIC).


6. Mina Valdecastillo en Seno. Arranca -nunca mejor dicho- la primera fase en 2020 y ya está “restaurada”. Vamos a por la segunda. Es de arcilla blanca también, destinada a unos “reputados productos de gres y porcelánicos” (Diario de Teruel dixit).


En relación con esta explotación Pamesa prometió un centenar de empleos directos y 150 puestos de trabajo indirectos (solo en el transporte de arcillas cerámicas). No se presentaba a un concurso de a ver quién la echa más gorda, si no...


La mina Graderas II, también en Seno y Castellote, está pendiente de reiniciar su explotación.


Otras empresas: Euroarce, Samca, Intrasa, Vesco… acompañan a Pamesa en sus nobles labores extractivas en la provincia. Y las arcillas también llegan a Italia y otros países: colonia mineral somos. 


Si por algunos pueblos de la ruta de la arcilla a Castellón pasan 750 camiones diarios, y van como locos, es normal que se hayan producido media docena de accidentes, a los que hay que añadir 4 más superados los límites provinciales -¿cuántos de los de Pamesa?-, por el momento sin víctimas personales. El tema requiere una reflexión más extensa, igual que el concerniente a las restauraciones mineras (inexistentes, chapuceras, imposibles…), que no podemos abordar aquí.


No será fácil dilucidar el valor exacto de la fracción del patrimonio dinerario de F. Roig que le aporta la arcilla que se expolia de nuestros paisajes. En todo caso lanzo al aire, que de ahí no pasará, la propuesta de cambiar el nombre del Estadio de la Cerámica por el de Estadio de la Arcilla, su madre, y que siga albergando los triunfos del Submarino Amarillo.


Gonzalo Tena Gómez

Colectivo Sollavientos

Plataforma a favor de los paisajes de Teruel


jueves, 13 de noviembre de 2025

ORGULLO Y ARCILLA. Crónica de una mesa redonda sobre ‘minería sostenible’



La pasada semana se celebró en Zaragoza la 5ª Conferencia Internacional de Geología Profesional. El programa incluyó una interesante mesa redonda sobre Minerales críticos y políticas mineras regionales: estrategias para un futuro sostenible, en la que participaron los directores generales de minería de los gobiernos autonómicos de Aragón, Andalucía y Galicia. El coloquio discurrió por los cauces que cabe imaginar a la vista del prometedor título. Los mensajes centrales, unánimes, fueron: (1) La minería es más necesaria que nunca en este momento crítico en que hacen falta nuevos minerales industriales para la transición energética. (2) La minería moderna, asistida por tecnologías antes inexistentes, e imbuida de compromisos ambientales a los que obliga una legislación cada vez más exigente, no incurre ya en los excesos del pasado y puede ser ‘sostenible’. (3) La colaboración público-privada es la clave de esa sostenibilidad: los intereses (legítimos) de las compañías mineras no tienen por qué ser incompatibles con los de la sociedad. (4) Es necesario hacer pedagogía con la población local, a fin de que comprenda los beneficios que le reporta la minería en su entorno, más allá de las voces minoritarias (ecologistas, plataformas locales…) que se oponen. 

El director general de minas de Galicia, Pablo Fernández, hizo especial hincapié en este último punto. Admitió que en esa comunidad ha habido en las últimas décadas una notable contestación social a algunos proyectos mineros de gran impacto, consecuencia seguramente de las malas prácticas del pasado. Ese factor, junto al exceso de burocracia requerida para conseguir los permisos y a la tendencia regresiva de la minería metálica en general en España, ha retraído el desarrollo del sector. Pero el panorama empieza a cambiar, impulsado por la necesidad de nuevos materiales específicos para la industria tecnológica. El actual gobierno autonómico, en un alarde de valentía política frente la ‘demonización’ de la actividad extractiva, ha aprobado una Agenda de Impulso a la Minería Sostenible 2030 que busca conciliar el desarrollo económico con la conservación ambiental y la aceptación social. Este mensaje lo había expresado muy bien hace unos meses la presidenta de la Cámara Oficial Mineira de Galicia, Cecilia Trancón, en la apertura de la jornada Galicia, clave na autonomía europea de minerais: «El gran desafío es pasar de la minería como imagen de destrucción a la de construcción, a la de una minería aliada para nuestro progreso».

También Andalucía tiene un plan similar y con un horizonte común: Estrategia para una Minería Sostenible 2030. Se concibe como un instrumento de fomento económico al servicio de la transición ecológica y digital que afronta Europa, pero busca la sostenibilidad ambiental, económica y social del sector poniendo a las personas en el centro y buscando el mayor valor añadido en el territorio. El director general, Jesús Portillo, resaltó que Andalucía dispone de una gran cantidad y variedad de recursos minerales, que deben ser aprovechados de un modo racional y respetuoso, cumpliendo toda la normativa medioambiental sobre minimización de impactos y restauración, y buscando siempre la colaboración de todos los agentes implicados.

La directora general de energía y minas de Aragón, Yolanda Vallés, resaltó la importante contribución de nuestra comunidad autónoma a la transición energética, sustituyendo en pocos años la minería del carbón y la producción eléctrica basada en ese combustible (cierre de las últimas minas y de las centrales de Escucha y Andorra) por el actual despliegue de energías eólica y solar. Clausurado el carbón, el futuro está ahora en la minería de arcilla, que en la provincia de Teruel es un sector estratégico como suministrador de materia prima a la industria cerámica de Castellón. La directora general informó de que actualmente la provincia turolense es la mayor productora nacional de arcilla, con 56 explotaciones activas, algo de lo que Aragón y Teruel «pueden sentirse orgullosos». Admitió, eso sí, que la minería de arcilla fue en el pasado una actividad «un poco desordenada», si bien las nuevas explotaciones se caracterizan por prácticas serias y rigurosas que garantizan su sostenibilidad y merecen su plena aceptación social; sólo hemos de saber comunicar bien a la población los múltiples beneficios que generan. 

Al final de la mesa redonda pedí intervenir para introducir otro punto de vista en ese escenario optimista, casi idílico, que los tres directores generales habían dibujado. Me confesé solidario con quienes en Galicia se sienten agredidos por la minería a cielo abierto, y precisé que también en Teruel crece la contestación social a la invasión de explotaciones de arcilla. Afirmé que no puede construirse un futuro nuevo con herramientas viejas, y que el sector de la minería sigue anclado en un viejo paradigma que nadie puede o quiere cambiar: (i) una ley estatal de minería preconstitucional que otorga derechos a las empresas y ninguno a la población local; (ii) una falta de planificación, sea por intereses corporativos o por simple desidia e incapacidad de la administración; (iii) un sistema perverso de evaluación ambiental, que da a las empresas promotoras la prerrogativa de conducirla ellas mismas; (iv) una tradición de mala praxis en la investigación y el desarrollo minero, con grave ignorancia del conocimiento geológico de los yacimientos y una ausencia de método y racionalidad en las explotaciones que hace virtualmente imposible su correcta restauración; (v) una normativa de restauración ineficaz, que facilita que cualquier empresa incumpla sus obligaciones con el solo peaje de una cantidad irrisoria depositada en concepto de aval; (vi) una incomprensible permisividad de la administración, basada en su tradicional vocación de apoyo al sector y que, aún hoy (por mucho que se repita el mantra de que las prácticas han cambiado), mantiene viva en el empresariado minero la consigna del ‘todo vale’.   

No sé cuál fue el efecto de este alegato en los componentes de la mesa y en el público. No era un ambiente propicio para que nadie viniera al final a felicitarme ni a solidarizarse conmigo. Como todas las mesas redondas, lo que pueda quedar de ella no son los acuerdos a los que se llegue (no es su objetivo) sino las reflexiones que cada cual se haga al escuchar las distintas opiniones. En ese sentido, aspiro al menos a haber sembrado dudas en algún geólogo, ingeniero o gestor que en su trabajo cotidiano está impregnado de ese ideario mesiánico de la minería necesaria y ‘sostenible’. Sí hubo una respuesta inmediata: la directora general Yolanda Vallés se mostró receptiva al diálogo para tratar de comprender los argumentos críticos que yo expresaba. Ojalá prospere ese diálogo. Pero la distancia entre ambos relatos es enorme: frente al ‘sacar pecho’ por el crecimiento de la minería de arcilla en Teruel está el sentimiento de expolio y colonialismo interior que viven muchos pueblos, abanderados por la Plataforma de Afectados por la Minería en Teruel; frente a la pretensión de sostenibilidad ambiental y social, la constatación de unas prácticas caóticas y negligentes que siguen produciendo impactos inadmisibles.





José Luis Simón

Colectivo Sollavientos




PIE DE FOTOS:

Imagen de Google Earth de la mina de arcilla de Galve en 2010 (arriba) y 2023 (abajo).